Apenas tuve mi primera evaluación, pero con el cambio del esquema de tratamiento que me hizo sentí bastante diferencia con el esquema anterior. En la cita evaluó muy a detalle e hizo un profundo análisis de mi historia clínica. Recomiendo ampliamente.
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Convulsiones en niños: qué hacer en el momento
Ver convulsionar a un hijo es de las cosas más aterradoras que le pasan a una familia. Casi siempre cede solo en pocos minutos y casi nunca deja secuela. Lo que hace en esos minutos sí importa, y lo que no hace importa todavía más.
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Autoevaluación · 30 segundos
¿La crisis de su hijo amerita estudio?
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Qué hacer durante la crisis
Si está leyendo esto con el niño convulsionando ahora mismo, esto es lo que hay que hacer:
- Mire el reloj. Es el dato más útil de todos y el que peor se calcula: en esos minutos el tiempo se estira. Anote la hora de inicio
- Acúnstelo de lado, sobre una superficie plana y despejada. Así la saliva y el vómito salen solos y no se van a la vía aérea
- Quite lo que haya cerca con lo que pueda golpearse. Afloje la ropa del cuello
- Póngale algo blando bajo la cabeza
- Grabe con el celular si hay alguien más. Un video de veinte segundos vale más que cualquier descripción después
- Quédese hasta que se recupere. Es normal que quede somnoliento y confuso un rato después
Lo que nunca hay que hacer
No le meta nada en la boca. Ni los dedos, ni una cuchara, ni un pañuelo. Es la creencia más extendida y la más peligrosa: nadie se traga la lengua durante una crisis. Lo que sí pasa es que se rompen dientes, se lesiona la boca y quien mete la mano sale mordido.
- No lo sujete ni intente detener los movimientos. No se detienen y puede lastimarlo
- No le dé agua, medicamento ni comida mientras no esté completamente despierto
- No lo sacuda ni le grite para despertarlo. La crisis termina cuando termina
- No lo meta en agua fría si hay fiebre
Cuándo llamar a urgencias
La mayoría de las crisis ceden solas en menos de cinco minutos. Llame o acúdase de inmediato si:
- Dura más de cinco minutos
- Se repite sin que el niño recupere la conciencia entre una y otra
- Es la primera vez que le pasa
- Ocurrió en un bebé menor de seis meses
- Se puso morado o tuvo dificultad para respirar, y no se recupera al ceder
- Fue tras un golpe en la cabeza, una intoxicación o una caída
- No despierta bien pasado un rato razonable
Urgencias del Hospital Star Médica y del Hospital Moscati operan las 24 horas.
Crisis febril: la más frecuente y la que menos asusta después
Entre los seis meses y los cinco años, la causa más común de convulsión es la fiebre. Le pasa a alrededor de tres o cuatro de cada cien niños y suele tener un patrón reconocible: crisis generalizada, corta, con el niño recuperando bien después.
Lo importante para una familia que acaba de pasar por esto:
- No es epilepsia. Son cosas distintas. La mayoría de los niños con crisis febriles no desarrollan epilepsia
- No deja daño cerebral en su forma típica, ni afecta la inteligencia ni el desarrollo
- No se previene bajando la fiebre. El paracetamol da confort, pero no evita la crisis. No hay que vivir midiendo temperatura cada hora
- Puede repetirse. Aproximadamente un tercio tiene otra en un cuadro febril posterior, y eso tampoco cambia el pronóstico
Hay crisis febriles que se consideran complejas —duran más de quince minutos, afectan solo un lado o se repiten en el mismo episodio— y esas sí ameritan estudio.
No todas las crisis se ven como una convulsión
La imagen que todos tienen es la crisis generalizada: rígido, sacudidas, ojos en blanco. Pero hay otras que pasan desapercibidas durante meses:
- Ausencias. El niño se queda con la mirada fija unos segundos, no responde, y luego continúa como si nada. Se confunde con distracción y a veces se descubre porque bajan las calificaciones
- Crisis focales. Empiezan en una parte del cuerpo: una mano que se sacude, un lado de la cara. El niño puede estar consciente
- Espasmos del lactante. Movimientos bruscos en salvas, sobre todo al despertar, como si el bebé se doblara. Se confunden con cólicos o sustos y son de las que más urge reconocer
- Crisis mioclónicas. Sacudidas breves, con frecuencia por la mañana, que hacen tirar lo que se tiene en la mano
Si su hijo hace algo repetido y estereotipado que no encaja con nada, grábelo. Ese video es de lo más valioso que puede llevar a la consulta.
Qué se estudia después
Una primera crisis febril simple, en un niño sano que se recupera bien, con frecuencia no requiere ningún estudio. El resto depende del cuadro:
- Electroencefalograma. Registra la actividad eléctrica del cerebro. Ayuda a clasificar el tipo de crisis y a estimar riesgo de repetición. Un electro normal no descarta epilepsia, y uno alterado no la diagnostica por sí solo
- Resonancia de cráneo. Cuando hay crisis focales, exploración alterada, rezago en el desarrollo o crisis en un bebé muy pequeño. Busca una causa estructural
- Estudios de sangre. Para descartar causas metabólicas: glucosa baja, alteraciones de sodio o calcio
La historia sigue pesando más que los estudios. Cómo empezó, qué hacía antes, cuánto duró y cómo quedó después orienta más que un electro aislado.
Cómo es la consulta
Dura cerca de cincuenta minutos. Buena parte se va en reconstruir con detalle qué pasó, porque en crisis la descripción de quien la vio es el estudio principal.
- Traiga el video si lo tiene. Es lo más útil que existe
- Anote antes de venir: hora, duración, si había fiebre, qué estaba haciendo, cómo empezó, si afectó todo el cuerpo o un lado, cómo quedó después
- Traiga la hoja de urgencias y los estudios que le hayan hecho, en disco
- Traiga la cartilla y el carnet de control
- Venga con quien vio la crisis, aunque no sean los papás
- Sale con el plan por escrito: si hace falta estudio, si hace falta tratamiento y qué hacer si se repite
Pacientes
Familias que llegaron con un diagnóstico de demencia
Muy amable y eficiente la doctora, se siente uno con mucha confianza.
Excelente atención y profesionalismo, explica muy bien todo.
Muy buen trato y muy buena la atención que recibí. La doctora muy profesional, y en primera consulta me dio el diagnóstico y seguimiento a mi padecimiento.
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La atención de la Dra. Mar fue la mejor, muy amable y muy profesional, y el seguimiento a mi tratamiento también ha sido bueno.
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Excelente subespecialista, con calidez humana y profesionalismo.
Excelente médico, con una maravillosa atención.
Valoración
Antes de aceptar un diagnóstico de demencia, descarte esto
Se reconstruye la crisis con detalle, se revisa la exploración neurológica y el desarrollo, y se decide qué estudio corresponde. Sale sabiendo si hace falta tratamiento de fondo, qué vigilar y qué hacer si se repite, con el plan por escrito.
Dudas frecuentes
Preguntas sobre convulsiones en niños
Lo que suelen preguntar las familias después de la primera crisis.
Escríbanos por WhatsApp. Contesta el consultorio, no un robot.
Preguntar por WhatsApp¿Se puede tragar la lengua durante una convulsión?
No. Es físicamente imposible y es la creencia más extendida y más dañina sobre las crisis. Meter los dedos, una cuchara o un pañuelo en la boca no protege de nada: rompe dientes, lesiona la boca y quien lo hace suele salir mordido. Lo correcto es acostar al niño de lado y despejar el espacio.
¿Una crisis febril es epilepsia?
No. Son cosas distintas. La crisis febril ocurre en niños entre seis meses y cinco años, asociada a fiebre, y la mayoría de quienes la tienen no desarrollan epilepsia. La epilepsia se define por crisis repetidas sin un desencadenante agudo como la fiebre.
¿La convulsión le dejó daño cerebral?
Una crisis febril típica, corta y que cede sola, no deja daño cerebral ni afecta la inteligencia o el desarrollo. El riesgo aparece con crisis muy prolongadas, las que duran más de treinta minutos o se repiten sin recuperación entre ellas, que es justo el motivo por el que se acude a urgencias si pasa de cinco minutos.
¿Puedo evitar que se repita bajando la fiebre?
No. Dar antipiréticos hace que el niño esté más cómodo, pero no previene la crisis febril. Vivir midiendo la temperatura cada hora genera mucha angustia y no cambia el desenlace. Lo que sí ayuda es saber qué hacer si ocurre.
¿Hace falta electroencefalograma siempre?
No. Una primera crisis febril simple en un niño sano que se recupera bien con frecuencia no requiere estudios. El electroencefalograma se indica cuando la crisis fue sin fiebre, cuando fue focal, cuando se repite, o cuando hay algo en la exploración o en el desarrollo que llame la atención. Conviene saber que un electro normal no descarta epilepsia y uno alterado no la diagnostica por sí solo.
Mi hijo se queda con la mirada fija unos segundos, ¿eso es una crisis?
Puede serlo. Las ausencias son episodios breves en los que el niño se desconecta, no responde y luego continúa como si nada. Se confunden con distracción y a veces se detectan porque bajan las calificaciones. Si es algo repetido y siempre igual, vale la pena grabarlo y llevarlo a valorar.
¿Qué le llevo al médico?
El video, si alguien alcanzó a grabar. Y por escrito: la hora, cuánto duró, si había fiebre, qué estaba haciendo, cómo empezó, si afectó todo el cuerpo o solo un lado y cómo quedó después. Además la hoja de urgencias, los estudios en disco y el carnet de control. Y que venga quien vio la crisis.
