Historia y diario
Cuándo empezó, cómo es, cuánto dura, qué lo dispara y qué lo alivia. El patrón es lo que clasifica el dolor de cabeza, y clasificarlo es la mitad del tratamiento.
Casi siempre no es nada grave, y aun así hay que saber distinguirlo. Lo que define la conducta no es qué tan fuerte duele, sino el patrón: cuándo aparece, qué lo empeora y con qué viene acompañado.
Es el pensamiento que aparece a las tres de la mañana buscando en el celular, y merece una respuesta directa: el dolor de cabeza en niños casi nunca tiene una causa grave detrás. Los dolores de cabeza más frecuentes de la infancia son la migraña y la cefalea tensional, y ninguno de los dos deja daño.
Lo que sí existe es un conjunto acotado de señales de alarma. No son la intensidad ni el llanto: son el horario, lo que lo empeora y lo que lo acompaña. Un dolor de diez sobre diez con exploración normal preocupa menos que uno moderado que despierta al niño de noche.
Cuando un niño lleva meses con dolor de cabeza, lo que más pesa en la consulta no es el episodio de ayer: es cómo ha cambiado el patrón con el tiempo. Por eso el diario vale tanto.
Si reconoces cualquiera de estas, la valoración no conviene posponerla.
El dolor que interrumpe el sueño o que ya está ahí al abrir los ojos es distinto del que aparece a media tarde. Es la señal que más peso tiene en la consulta, y la que menos se reporta porque el niño se vuelve a dormir.
Vomitar por un dolor muy fuerte pasa en la migraña. Vomitar de golpe al levantarse, sin sensación previa de asco, es otra cosa y hay que estudiarlo.
Si al agacharse a recoger algo, toser o pujar el dolor sube, eso apunta a un cambio de presión dentro de la cabeza. Es una pregunta que conviene hacerle directamente al niño.
Un dolor que era mensual y se volvió semanal, o que cambió de sitio y de carácter, importa más que uno intenso pero estable desde hace años.
Ver doble, tropezar más de lo habitual, arrastrar un pie, perder fuerza en una mano o hablar raro durante el dolor cambian por completo la urgencia de la valoración.
Un niño de dos o tres años no dice «me duele la cabeza»: se lleva la mano a la frente, deja de jugar, busca la oscuridad o llora sin causa aparente. En los más pequeños hay que valorar antes, no después.
Acude a urgencias si el dolor es súbito y el peor de su vida, si viene con fiebre y rigidez de cuello, si hay confusión, convulsión, debilidad de un lado del cuerpo o dificultad para despertarlo, o si apareció después de un golpe en la cabeza. Esta página no sustituye la atención de urgencia.
La migraña infantil no se parece a la del adulto, y esa es la razón por la que tantas pasan años sin nombre.
| Migraña en niños | Cefalea tensional | Con otra causa detrás | |
|---|---|---|---|
| Cuánto dura | 1 a 4 horas, menos que en el adulto | Horas, a veces todo el día | Variable, tiende a aumentar |
| Dónde duele | Los dos lados, frente o sienes | Como banda alrededor de la cabeza | Con frecuencia siempre en el mismo punto |
| Qué lo acompaña | Palidez, náusea, dolor de panza, luz molesta | Cansancio, cuello tenso | Vómito matutino, visión doble, torpeza |
| Qué lo empeora | Ruido, luz, actividad | Estrés, mala postura, pantallas | Toser, agacharse, hacer esfuerzo |
| Cómo queda después | Duerme y despierta bien | Cede con descanso | No cede del todo |
| Estudio de imagen | Habitualmente no | No | Sí |
Hay niños cuya migraña no duele en la cabeza sino en la panza: episodios de dolor abdominal medio, con palidez y náusea, que duran horas y se resuelven por completo entre uno y otro. Se estudian por gastroenterología durante años sin encontrar nada. Muchos de esos niños desarrollan después migraña con dolor de cabeza, y el antecedente familiar de migraña suele estar ahí.
Ninguna sustituye la valoración, pero las cinco hacen que la primera consulta rinda el doble.
Fecha, hora, duración, intensidad del 1 al 10, qué estaba haciendo, qué comió, cómo durmió y qué medicamento le diste. Dos o tres semanas de diario valen más que cualquier estudio en la primera consulta.
Dormir poco o a horas cambiantes es el desencadenante más constante en niños. Antes de cualquier medicamento, dos semanas de horario de sueño estable.
Deshidratación y ayuno prolongado disparan crisis. Saltarse el desayuno es una causa clásica del dolor que aparece a media mañana en la escuela.
Usarlos más de dos o tres veces por semana puede volver el dolor más frecuente. Si hace falta tanto, el problema no es qué darle sino por qué le duele tanto.
Si aparece cualquiera de las señales de alarma, o si el dolor es el peor de su vida y de inicio súbito, la valoración deja de ser programable.
La respuesta honesta es que la mayoría de los casos de dolor de cabeza en niños no la necesita. Se pide con indicación, no por tranquilidad.
Cuándo empezó, cómo es, cuánto dura, qué lo dispara y qué lo alivia. El patrón es lo que clasifica el dolor de cabeza, y clasificarlo es la mitad del tratamiento.
Incluye revisar el fondo del ojo, donde se ve si la presión dentro de la cabeza está aumentada, además de fuerza, reflejos, coordinación y marcha.
Se pide cuando hay señales de alarma o hallazgos en la exploración. Un patrón típico con exploración normal no requiere imagen.
El diario continúa después de la consulta: es como se comprueba si el tratamiento está funcionando y si hay que ajustarlo.
Pedir imagen a todos los niños con dolor de cabeza no encuentra más enfermedad: encuentra hallazgos casuales que generan más estudios y más angustia. La exploración neurológica es la que decide, y por eso la consulta empieza siempre por ahí.
En migraña hay dos frentes que se confunden todo el tiempo. El tratamiento agudo corta la crisis que ya empezó y funciona mejor cuanto antes se use. El preventivo busca que haya menos crisis, se toma todos los días y tarda semanas en notarse.
Un niño con dos crisis al mes probablemente solo necesite el primero. Uno que falta a la escuela varias veces al mes necesita los dos, y ahí es donde seguir dando analgésicos sin plan termina empeorando el cuadro.
Suena contradictorio y ocurre también en niños: tomar analgésicos con demasiada frecuencia hace que el dolor de cabeza aparezca más seguido, no menos. El cuadro se instala poco a poco y se confunde con un empeoramiento de la migraña, así que la respuesta suele ser dar más medicamento.
Es una de las cosas que más rápido mejoran cuando se identifica, y una de las que casi nunca se pregunta si nadie llevó un registro de cuántas dosis se dieron en el mes.
Si tu hijo necesita analgésico más de dos o tres veces por semana, llévalo a valoración antes de subir la dosis.
La migraña es una condición del cerebro que tiende a acompañar a la persona, pero eso no significa que la vida sea la de hoy.La mayoría de los niños con un diagnóstico correcto y un plan pasa de varias crisis al mes a unas pocas al año, deja de faltar a la escuela y aprende a reconocer sus propios desencadenantes. El objetivo del tratamiento no es que nunca vuelva a dolerle: es que el dolor deje de decidir su semana.
Un niño con migraña sin diagnóstico acumula ausencias escolares, bajo rendimiento y la sensación de que exagera. Nombrar el problema cambia también eso: deja de ser un niño quejoso y pasa a ser un niño con algo tratable.
La opinión de los pacientes ayuda a otras personas a decidir. Si ya te atendió la Dra. Ariatne Mar, puedes dejar tu reseña en Google.
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Neuróloga y Neurocirujana · Querétaro
Médico Cirujano con especialidad en Neurología y Neurocirugía, con enfoque en padecimientos de cabeza y columna. Atiende niños desde 1 año de edad en el Hospital Star Médica y en el Hospital Moscati de Juriquilla, con valoración integral para diagnóstico y tratamiento especializado.
Es el miedo más frecuente y la respuesta es que en la gran mayoría de los niños no lo es: los dolores de cabeza más comunes en la infancia son la migraña y la cefalea tensional. Lo que orienta no es la intensidad del dolor sino el patrón: un dolor que despierta al niño de noche, que empeora al agacharse o toser, que se acompaña de vómito matutino o que viene con visión doble o debilidad sí requiere estudio pronto.
Sí, y se presenta distinto que en el adulto. En los niños suele durar menos —una o dos horas en lugar de varias—, afectar los dos lados de la cabeza en lugar de uno, y acompañarse de palidez, náusea o dolor abdominal. Por eso muchas migrañas infantiles pasan años sin diagnóstico.
Es una forma de migraña propia de la infancia en la que el síntoma principal no es el dolor de cabeza sino el dolor de panza: episodios de dolor abdominal medio, con palidez y náusea, que duran horas y se resuelven por completo entre uno y otro. Muchos de esos niños desarrollan migraña con dolor de cabeza más adelante.
La mayoría de los niños con dolor de cabeza no la necesita. Un estudio de imagen se justifica cuando hay señales de alarma en la historia o hallazgos en la exploración neurológica, no por la intensidad del dolor ni por la preocupación de los padres. Una exploración normal con un patrón típico de migraña es información muy valiosa.
El tiempo de pantalla, el sueño insuficiente, la deshidratación y saltarse comidas son desencadenantes reales y vale la pena corregirlos. Los problemas de refracción pueden dar dolor de cabeza, así que una revisión con oftalmología es razonable, aunque rara vez es la única explicación cuando el patrón es de migraña.
Ojo con eso. Usar analgésicos más de dos o tres veces por semana puede volver el dolor más frecuente en lugar de menos: es lo que se llama cefalea por abuso de analgésicos, y ocurre también en niños. Si tu hijo necesita medicamento tan seguido, la conversación ya no es qué darle, sino por qué le duele tanto.
Un diario de las últimas semanas: cuándo dolió, cuánto duró, qué tan fuerte, qué estaba haciendo antes, qué comió, cómo durmió y qué le diste. Es la información que más orienta el diagnóstico, y suele mostrar patrones que en la memoria se pierden.
Desde 1 año de edad en adelante, en el Hospital Star Médica y en el Hospital Moscati de Juriquilla. Si tu hijo tiene menos de 12 meses, escríbenos por WhatsApp y con gusto te orientamos sobre a qué especialista acudir.
Trae el diario de las últimas semanas y salimos de la consulta con un nombre para lo que tiene y un plan para tratarlo. Agenda con la Dra. Ariatne Mar Álvarez.
Niños desde 1 año · Star Médica y Hospital Moscati · Lun–Vie 9:00–19:00 · Sáb 9:00–14:00