La mayoría de los vértigos viene del oído interno y son benignos, aunque resulten aterradores. Lo que decide la conducta es el patrón: cuánto dura, qué lo desencadena y con qué se acompaña.
Es lo que de verdad quiere saber quien acaba de tener un vértigo, y la respuesta tranquiliza: la gran mayoría es de origen periférico, es decir del oído interno. Son benignos, tratables, y aun así producen uno de los síntomas más angustiantes que existen.
Una minoría viene del sistema nervioso central, y para esos casos hay señales concretas: visión doble, dificultad para hablar, debilidad de un lado, descoordinación marcada. No es la intensidad del vértigo lo que distingue uno de otro —los periféricos suelen ser los más aparatosos— sino con qué viene acompañado.
Contar bien el episodio vale más que cualquier estudio: cuánto duró, qué estabas haciendo, si se repitió y con qué venía acompañado. Si puedes, anótalo antes de la consulta.
Todos se describen como «mareo» y ninguno se trata igual. La duración y los acompañantes son las dos claves.
Al acostarte, al voltearte en la cama, al mirar hacia arriba. Dura segundos, es intenso y cede al quedarte quieto. Es la causa más frecuente de todas y con frecuencia se resuelve con maniobras, no con medicamento.
Vértigo intenso que no depende de moverse, con náusea y a veces cambio en la audición. Habitualmente de origen viral. Va cediendo en días o semanas y la rehabilitación vestibular acelera la recuperación.
Episodios de vértigo de horas acompañados de zumbido, sensación de oído tapado y pérdida fluctuante de audición. La combinación con síntomas auditivos es lo que la caracteriza.
Vértigo o inestabilidad que aparece en crisis, con o sin dolor de cabeza, en personas con antecedente de migraña. Se diagnostica tarde porque casi nadie conecta el mareo con la migraña.
Sensación de inestabilidad, de flotar o de cabeza embotada, todo el día y sin crisis claras. Rara vez es del oído: aquí hay que revisar presión, medicamentos, sueño, anemia y estado de ánimo.
Cuando el vértigo se acompaña de visión doble, dificultad para hablar, debilidad de un lado o descoordinación, el origen puede estar en el sistema nervioso central. Es la minoría de los casos y la que cambia la urgencia.
La primera pregunta de la consulta es qué significa exactamente «me mareo». De la respuesta depende todo el estudio.
| Vértigo | Mareo o presíncope | Inestabilidad | |
|---|---|---|---|
| Qué se siente | Que todo gira o se mueve | Que te vas a desmayar, visión oscura | Que caminas insegura, sin giro |
| Cuánto dura | Segundos a horas, en crisis | Segundos | Constante, semanas |
| Qué lo desencadena | Mover la cabeza o nada | Levantarse rápido, calor, ayuno | Caminar, superficies irregulares |
| Qué lo acompaña | Náusea, zumbido, oído tapado | Sudor frío, palidez | Torpeza, sensación de piso inestable |
| De dónde suele venir | Oído interno | Presión arterial, corazón | Nervios, cerebelo, visión, medicamentos |
| Qué se estudia | Sistema vestibular | Presión, laboratorio, corazón | Exploración neurológica completa |
Si lo tuyo es hormigueo en los pies junto con inestabilidad al caminar, el estudio apunta a los nervios y no al oído: revisa neuropatía.
El vértigo posicional paroxístico benigno —VPPB— es la causa más frecuente de todas, y también la más agradecida: se produce porque unas partículas diminutas del oído interno se desplazan a un conducto donde no deberían estar.
Y lo que sigue sorprende a casi todos: no se trata con medicamento sino con maniobras de reposicionamiento, movimientos guiados de la cabeza que devuelven esas partículas a su lugar. Muchos pacientes salen de la consulta notablemente mejor que como entraron.
Los sedantes vestibulares alivian el momento pero no corrigen la causa, y usados de forma prolongada retrasan la adaptación del sistema del equilibrio.
Es un cuadro completamente distinto y muy frecuente: semanas o meses de inestabilidad o de cabeza embotada, sin crisis definidas, que empeora en lugares con mucho estímulo visual como un supermercado.
Aquí rara vez la causa es el oído. Hay que revisar presión arterial, medicamentos, anemia, tiroides, calidad del sueño y estado de ánimo. Y existe un cuadro específico de mareo persistente que aparece después de un vértigo, cuando el sistema del equilibrio no acaba de recalibrarse.
Que no sea del oído no significa que no tenga causa ni tratamiento. Significa que hay que buscar en otro lado.
En la mayoría de los casos sí, y ese es el objetivo del tratamiento: no solo quitar la crisis sino devolver la confianza.El daño colateral del vértigo casi nunca es físico —es dejar de conducir, dejar de salir, dejar de hacer ejercicio por miedo al siguiente episodio—. La rehabilitación vestibular existe justo para eso, y funciona mejor cuanto antes se empieza.
Si el vértigo aparece junto con visión doble, dificultad para hablar, debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, dolor de cabeza intenso y súbito, o una inestabilidad que no te permite mantenerte de pie ni sentado. Esta página no sustituye la atención de urgencia.
La opinión de los pacientes ayuda a otras personas a decidir. Si ya te atendió la Dra. Ariatne Mar, puedes dejar tu reseña en Google.
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Neuróloga y Neurocirujana · Querétaro
Médico Cirujano con especialidad en Neurología y Neurocirugía, con enfoque en padecimientos de cabeza y columna. Valoración de vértigo, mareo e inestabilidad con exploración neurológica y vestibular completa, para distinguir el origen periférico del central antes de indicar tratamiento. Consulta en Hospital Star Médica y Hospital Moscati de Juriquilla.
La mayoría de los vértigos son de origen periférico, es decir del oído interno, y son benignos aunque resulten muy aparatosos. Una minoría viene del sistema nervioso central y ahí la conducta es distinta. La exploración neurológica y el patrón del vértigo —cuánto dura, qué lo desencadena, con qué se acompaña— son lo que permite distinguirlos, y por eso una valoración bien hecha vale más que cualquier estudio.
Es la causa más frecuente de vértigo. Aparece al girar la cabeza, al acostarse o al levantarse de la cama, dura segundos y cede al quedarse quieto. Se produce porque unas partículas del oído interno se desplazan al lugar equivocado. Se diagnostica con maniobras de exploración y con frecuencia se resuelve con maniobras de reposicionamiento, sin medicamento.
Es la inflamación del laberinto del oído interno, habitualmente de origen viral. Da vértigo intenso y continuo durante días, con náusea y a veces alteración de la audición. A diferencia del vértigo posicional, no depende de mover la cabeza: está ahí todo el tiempo, y mejora en el curso de días o semanas.
No, y es una distinción importante. El mareo constante —esa sensación de inestabilidad o de cabeza embotada que dura semanas o meses sin episodios definidos— rara vez es un vértigo del oído. Detrás suele haber presión arterial, medicamentos, anemia, problemas de sueño, ansiedad o un cuadro de mareo persistente tras un vértigo previo. Se estudia distinto.
Sí. La migraña vestibular produce episodios de vértigo o inestabilidad que pueden aparecer con dolor de cabeza o sin él, y con frecuencia se diagnostica tarde porque el paciente no relaciona el mareo con la migraña. Si tienes antecedente de migraña y episodios de vértigo, conviene decirlo en la consulta.
Con frecuencia ninguno. Un vértigo posicional típico con exploración compatible se diagnostica en consulta. Los estudios de imagen o de función vestibular se piden cuando hay datos que apunten a una causa central, cuando el cuadro no encaja con ningún patrón o cuando no responde al tratamiento.
Cuando el vértigo aparece junto con visión doble, dificultad para hablar, debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, dolor de cabeza intenso y súbito, o una inestabilidad tan marcada que no puedes mantenerte de pie ni sentado. Esa combinación exige atención inmediata.
El vértigo posicional recurre con cierta frecuencia, y saber reconocerlo ahorra semanas de angustia: quien ya lo identificó una vez lo detecta en el primer episodio. En otras causas, el objetivo del tratamiento es reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios.
La mitad del tratamiento es saber de dónde viene. Agenda la valoración con la Dra. Ariatne Mar Álvarez.
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